Nosotros, en nuestro objetivo de visitar todos los yacimientos aborígenes de Gran Canaria que
podamos, fuimos hasta allí con la intención de ver el estado actual de
este lugar.
Las cuevas en si, aún dentro de su abandono y uso como
corral, están geniales. Lo malo es la cantidad de estiércol, palés,
bidones y más basuras que hay alrededor. Pero la mayor desilusión nos la llevamos al subir por el cauce del Barranco de Silva
y ver las montañas de basura que hay al borde de este mismo. Desde ahí van
al mar, esparciéndose barranco abajo, sin remedio alguno.
