miércoles, 24 de noviembre de 2010

San Andrés - Árbol Garoé

De camino al Árbol Garoé
Desde el aparcamiento cercano a la iglesia de San Andrés parte el sendero que nos llevará hasta el Árbol Santo Garoé. La señal de la foto es la primera de muchas que seguimos, todos los caminos están bien señalizados incluso con señales por triplicado. Ésta, además de los colores típicos de sendero de pequeño recorrido, tiene el detalle del dibujo del árbol y recuerda los 400 años que hace que desapareció el original.

El primer tramo de unos 100 mts. discurre por la carretera que va desde el citado pueblo hasta Guarazoca. Luego, un desvío por la derecha nos lleva a una pista de tierra que podemos recorrerla sin pérdida hasta el final. Pero dejamos la pista para los coches y continuamos por los senderos. Otro desvío a la derecha nos lleva hasta la montaña Chamuscada, los carteles con poemas de la recién estrenada "Ruta del Agua" nos acompañan por el camino.


De camino al Árbol Garoé
La tierra deja paso al picón de los pequeños cráteres de alrededor, sin mayor dificultad salvamos el pequeño desnivel para luego bajar junto a una hilera de pinos. Llegamos a unos viejos terrenos de cultivos delimitados por pequeños muros de piedra y aquí nos encontramos con uno de los pocos cruces que estaban sin señalizar, mirándolo luego se podía ir por cualquiera de los dos. No obstante, optamos por girar a la izquierda y nos volvemos a encontrar con la pista de tierra que un tiempo antes habíamos abandonado, ahora nuestro sendero comparte recorrido con el Camino de la Virgen, que atraviesa la isla de este a oeste y que días más tarde volveríamos a usar en La LLanía.

Abandonamos el Camino de la Virgen en el siguiente cruce y subimos un tramo asfaltado, supongo que la lluvia estropeaba la carretera de tierra constantemente. Desde aquí tenemos buenas vistas de gran parte de la isla, paisajes muy verdes, muy aislados, con algunas ovejas, vacas y algún caballo. Esta era una de las cosas que más comentaba Gustavo y que en días venideros nos daríamos realmente cuenta de que era así por todos sitios. En kilómetros a la redonda no te encontrabas con casas, ni gente, ni apenas coches... esta isla, a pesar de ser "pequeña", es un lugar para desconectar del ajetreo diario y recargar las pilas.

De camino al Árbol Garoé
En estas laderas podemos ver los efectos de la repoblación que se está llevando a cabo, ya hay unos árboles de un tamaño mediano y otros recién plantados. Tiene muy buena pinta. También a lo lejos pudimos ver un sistema de captación de agua de la niebla a través de unas mallas colocadas verticalmente, a imagen y semejanza de lo que hacía el árbol Garoé y de otros bosques de nuestro archipiélago.

De camino al Árbol Garoé
La última señal nos lleva por una bajada de asfalto, muy pronunciada, hasta un pequeño centro de interpretación del lugar. La señora que se encarga de este pequeño puesto de divulgación nos explicó brevemente la historia de este sitio tan singular. El verdadero árbol Garoé, como ya mencioné antes, fue derribado por un huracán en 1610, según la crónica de un fraile o monje que estaba en la isla por entonces. Lo describía como un til único en su especie, dato que supongo cierto aunque da lugar a pensar que se trata de un adjetivo para agrandar, aún más, el misticismo de las historias que han llegado hasta nuestros días.

Otras historias comentan como los bimbaches ocultaron este árbol a los conquistadores para "rendirlos de sed" y que abandonaran la isla, cosa que no sucedió finalmente por la traición de una joven aborigen enamorada de un capitán español.

En 1957 el cabildo herreño planta otro til en una de las albercas, rellenada previamente con tierra, ya que ese emplazamiento resguardaría mejor al árbol de los vientos. Se cree que el anterior estaba justo encima de esta nueva ubicación. En los alrededores se pueden ver varios depóstivos más con sus respectivos perfiles en unas placas metálicas y algunos de ellos contienen agua.

Árbol Garoé
La verdad es que el lugar se merece el adjetivo de mágico por la tranquilidad, el paisaje, la historia que tiene y como sucede allí el fenómeno de la lluvia horizontal. Aunque la isla tiene partes muy verdes, no vimos presas, ni riachuelos así que este punto fue un importante lugar de abastecimiento de agua para el pueblo herreño.

Este pequeño paseo de 7 kms se puede hacer en 2 h. a un ritmo muy suave y sin grandes exigencias físicas.

2 comentarios:

Juan dijo...

Hola, Toni. Tienes un blog muy ilustrativo de nuestra tierra. Yo fui senderista en Gran Canaria y sé lo que se disfruta pateando la isla. Ahora no puedo hacerlo, pero disfruto leyéndolos a ustedes. Me gustaría escribir algo sobre los senderistas y de su amor a la tierra. ¿Me das permiso para tomar una foto de esta entrada, dándote el credito de la misma?
Saludos desde Chile.
Juan Antonio

Toni dijo...

Hola Juan, muchas gracias. Puedes tomar la foto sin problema. Seguro que en Chile hay sitios increíbles para el senderismo y el alpinismo ¿no? Espero que no eches mucho de menos esto.

Saludos.