Aunque ya había subido la dura cuesta incial la semana antes, no sabía lo que me esperaba aún; pero me lo imaginaba. Y mis temores se volvieron realidad, la subida por el camino de Los Alfaques es una de las más duras que he hecho. Un interminable "serpenteo" nos lleva hasta casi la caldera de Los Marteles. Iba todo el rato buscando un palo para poder ir más erguido y ¡¡¡tachánnnn!!! vi dos buenos palos, allí juntitos, cortados, resistentes... mirando para mí. Mis bastones los había dejado en el coche después de pensármelo mucho, creyendo que no sería tanto y para ahorrar peso para la bajada, esos eran ideales, de usar y tirar.

Al final mereció la pena. El ambiente familiar fue fabuloso, la organización estupenda, descubrí nuevos caminos y, aunque no lo parezca, disfruté de los sitios por los que pasé. Lo mejor de todo, como siempre, la compañía de nuestro equipazo de cuatro. La paella también estaba que se salía y después del esfuerzo supo el doble. La última foto con nuestra super camiseta de "terminador" y Arturo el flojo colgado de Abián y de mí jajaja
Gracias por las fotos David ;) Aquí dejo su versión de los hechos.

2 comentarios:
Buena crónica, sí señor!
Lástima que no te animes más a menudo...
Me gustan hasta cierto punto, que llevo cuatro días con agujetas jajaja.
Puede que me anime a las cortitas. El año que viene casi seguro que me apuntaré a la Arretranco otra vez, pero mejor preparado ;)
Saludos.
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