| En la cima del Teide |
Partimos desde el mirador cercano a la estación de teleférico, ya que en el del inicio del camino no había hueco para el coche. Durante unos kilómetros se anda por una pista de tierra que está en muy buenas condiciones.
Al llegar a Montaña Blanca, después de dejar atrás los llamados "Huevos del Teide", la carretera pasa a ser un camino estrecho que serpentea para salvar el gran desnivel. Te da la sensación de que caminas mucho y subes poco, pero de otra forma sería tortuoso.
Se pega bastante la subida pero pasito a pasito se llega arriba. El refugio no se ve hasta que casi estás en él, sólo se ve un poste cercano desde lejos al cual parece que no te acercas. En unas tres horas y media llegamos al refugio, para mi sorpresa había mucha gente; más de la que yo esperaba, unas 50 personas.